Conceptos básicos
Comprensión lectora.
La comprensión lectora es un proceso crucial para el desarrollo del estudiante; sin embargo, es deficiente dentro del ámbito educativo (Ccanto, 2020). Ecuador registra uno de los niveles más bajo en la comprensión lectora. Los resultados en la educación básica señalan que el 40% de los estudiantes de quinto año no superan el nivel inicial, es decir, no alcanzan a comprender lo que leen. Este problema empeora al momento que estos estudiantes son promovidos a un siguiente nivel sin alcanzar las destrezas necesarias (Anilema, Moreta y Mayorga, 2020).
En la práctica docente se observa regularmente leer a los estudiantes sin comprender lo que leen, lectura inconsciente, por esta razón la motivación para leer se ve comprometida. La escuela como centro de enseñanza debe solventar esta deficiencia, de modo que además de motivar, ayude al estudiante a desarrollar las habilidades de comprensión lectora. Los padres al igual que los docentes son eje fundamental en el proceso de enseñanza aprendizaje de los niños, más aún en el arduo proceso de comprensión lectora. Los niños requieren de estimulación, práctica y control.
La fábula como recurso didáctico para la comprensión lectora
La fábula en el ámbito educativo invita al estudiante a entender y reflexionar lo cual es clave para la comprensión de un texto. El estudiante captará las ideas principales, identificará los personajes, los escenarios y el mensaje. De acuerdo con López (2011), la fábula se considera como un valioso instrumento didáctico, su intencionalidad es de gran interés para los literatos. La fábula incentiva a la práctica de la lectura y permite el desarrollo de las competencias básicas, en especial la sociocultural e intercultural.
Desde este punto de vista, las fábulas son perfectas para introducirlas al aula, no solo por su redacción, sino porque permite a los estudiantes viajar hacia un mundo de fantasía sin escapar de la realidad con el uso de su imaginación y creatividad. La fábula orienta los
procesos cognitivos que permiten ilustrar nuevos significados, conocer nuevas culturas, transformar el entorno y mostrar un buen rendimiento en el contexto académico. Finalmente, al introducir la fábula se puede complementar con la lúdica, pues tienen una relación que favorece el proceso de enseñanza aprendizaje en la comprensión lectora.
Actividad lúdica
Rojas (2001) afirma que con las actividades lúdicas los estudiantes son capaces de desarrollar la memoria y la atención activa; logran recordar más y concentrarse mejor. También, el juego ejerce gran influencia en el lenguaje pues exige en el estudiante el desarrollo del lenguaje comunicativo. A partir de lo expuesto se define a las actividades lúdicas como momentos esenciales para la formación de los estudiantes en todas las áreas de aprendizaje.
En Ecuador, la actividad lúdica está considerada como una actividad indispensable para fortalecer el desarrollo personal de los seres humanos. Está recomendada como una actividad que genera tranquilidad, placer y es formativa a la vez, por las características que la definen son de gran beneficio para ayudar a solucionar problemas emocionales de los niños y de las personas en general (ISSN, 2019, como se citó en Párraga-Salvatierra, Vera - Arcentales, Bazurto-Briones, Mendoza-Castro y Barcia-Briones, 2021, p.906).
Según Gómez, Molano y Rodríguez (2015), las actividades lúdicas favorecen la convivencia y participación en el aula, como resultado: niños curiosos, creativos y con amplio vocabulario. Por ello, implementar actividades lúdicas trae ventajas tales como: desarrollo del “pensamiento creativo, solución de problemas, habilidades para aliviar tensiones y ansiedades, capacidad para adquirir nuevos entendimientos, apaciguar problemas conductuales, enriquece la autoestima, habilidad para usar herramientas y desarrollo del lenguaje” (Gómez et al., 2015, p.12). La idea que se acoge es que las actividades lúdicas dentro del aula construyen un ambiente atractivo, donde los estudiantes tienen y sienten toda la libertad de aprender.
Los autores resaltan que antes de desarrollar estrategias lúdicas es fundamental comprender los aspectos biológicos, psicológicos y sociales que experimenta el niño en su entorno. Es decir, contextualizar la realidad educativa. También coinciden que el docente es el encargado de desarrollar actividades acordes al tema de aprendizaje para la formación integral de los estudiantes. Los docentes que verdaderamente deseen mejorar los ambientes de educación deben tener un cambio de actitud hacia la vida misma, con empatía para ver y sentir como el estudiante.
